La postura correcta para ir al baño y otros consejos para cuidar el suelo pélvico

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Las enfermedades uroginecológicas y sexuales producto de las alteraciones musculares del periné han ganado visibilidad en los últimos años. En parte, gracias al testimonio transmitido por mujeres populares y de éxito en su profesión como las actrices Kate Winslet y Whoopi Goldberg, o la cantante Katy Perry.

Hasta hace poco —y aún ahora en algunos sectores de población— se ignoraba y silenciaba la sintomatología femenina relacionada con la incontinencia de orina y/o gases, las molestias durante las relaciones sexuales o alteraciones corporales como los prolapsos.

Sin embargo, en los últimos tiempos ha aumentado la sensibilidad hacia estos problemas y muchas mujeres son conscientes de que se trata de patologías o síntomas tratables y curables.

Eso no es óbice para que siga siendo necesario informar y sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención desde la juventud.

Así se conseguirá que las mujeres detecten precozmente alteraciones menores, que se reduzca la incidencia y prevalencia de estas patologías y, en definitiva, aumentar la calidad de vida de las mismas.

Control del periné

En primer lugar, es necesario que las mujeres sean conscientes de que su periné, como cualquier otro grupo muscular, debiera ser contraído y relajado a demanda.

Que esta posibilidad esté presente es indicativa de que la representación en el esquema corporal de la musculatura perineal está conservada.

A efectos prácticos, una comprobación sencilla de este fenómeno es que, al contraer voluntariamente el periné, no deberíamos sentir cambios de tensión en los glúteos, los aductores (zona interna de los muslos) y/o el abdomen.

La postura correcta de defecación

Otros hábitos diarios relevantes tienen que ver con la defecación.

Para una correcta defecación es necesario que exista una flexión de caderas superior a 90º. O lo que es lo mismo, las rodillas deben estar más elevadas que las caderas.

En esta posición la musculatura encargada de la continencia fecal se relaja y no es necesario hacer tanta fuerza para defecar.

Si una mujer defeca en una posición biomecánicamente incorrecta o padece de forma crónica estreñimiento, se verá obligada a realizar un esfuerzo excesivo.

Esta fuerza adicional provoca aumentos de la presión intraabdominal nocivos.

Ilustración de la postura correcta para defecar

Ocurre porque, al aumentar la presión dentro del abdomen, esta fuerza comprime las vísceras pélvicas (intestinos, útero, vagina y vejiga, fundamentalmente) hacia abajo.

El desplazamiento hacia los pies empuja al suelo pélvico que, progresivamente, se deforma y debilita cada vez más. saber más

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