Imágenes recientemente reveladas, incluidas en más de tres millones de archivos vinculados al caso de Jeffrey Epstein,exponen por primera vez la rutina diaria de Ghislaine Maxwell tras su ingreso al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, marcando un fuerte contraste con la vida de lujos que llevaba antes de su arresto.
El material, difundido la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, incluye videos y fotografías captadas por cámaras de vigilancia del penal, donde Maxwell fue condena por delitos relacionados con la explotacióny el tráfico de menores. Las imágenes muestran a la convicta realizando tareas básicas dentro de su celda, sin trato diferenciado.
En las secuencias fotográficas, fechada el 1 de julio de 2020 poco antes de las 2:00 (14:00 horas) de la tarde, se observa específicamente a Maxwell, entonces de 63 años, limpiando un lavabo cercano a su área de descanso. Vestida con el uniforme naranja de reclusa, camina hacia su cama desordenada y trata de acomodar la ropa de cama mientras dobla un mameluco de repuesto.
Las imágenes confirman que, dentro del centro penitenciario, Maxwell enfrenta las mismas condiciones que el resto de la población reclusa: una celda austera, un colchón delgado y acceso limitado a artículos básicos, entre ellos libros religiosos autorizados, sin posesiones personales ni privilegios especiales.
Antes de su encarcelamiento, Maxwell era conocida por su estrecha relación con Epstein y su acceso a un círculo de poderosos y celebridades. Estas imágenes, que reflejan el contraste entre su vida pasada y su rutinaria existencia tras las rejas, forman parte de la amplia divulgación de materiales del caso que busca cumplir con la Ley de Transparencia de Archivos Epstein.
Traslado de Maxwell a otra penitenciaría
Maxwell fue trasladada en agosto a Camp Bryan, una prisión de mínima seguridad en Texas conocida como “Club Fed”. El traslado se produjo después de que se reuniera con Todd Blanche, fiscal general adjunto del presidente Trump, durante nueve horas a lo largo de dos días para hablar sobre su relación con el pedófilo fallecido.