Recorrido por algunos ingenios abandonados en San Pedro de Macorís

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Por: Junior Trinidad  

Por décadas los Ingenios Azucareros fueron la principal fuente de empleos de miles de dominicanos en especial en la provincia San Pedro de Macorís, pero luego de la capitalización de estas empresas en 1997, la mayoría cerraron sus puertas donde miles de dominicanos y extranjeros perdieron sus empleos.

Ingenios como el Santa Fe donde solo quedan las infraestructuras y una rueda gigantesca de metal cercana a lo que quedan de las dos chimeneas son las señales de que en este lugar estuvo el que fue uno de los más importantes ingenios del país. Otro cercano es el Ingenio Angelina, cerrado hace varios años, actualmente propiedad de una poderosa familia, aquí la soledad y la polvareda los acompaña a los residentes de la zona, al menos en este se conservan las ruinas y los equipos pesados permanecen intactos, cercados y fuertemente vigilado y su chimenea aún no ha sido destruida.

Nos trasladamos al municipio Consuelo, a la entrada podemos observar la primera máquina de tren que probablemente existió en el país desde 1804 hasta 1904, en este lugar es donde funciono el ingenio siendo la principal fuente de empleo construido en 1881, de él, ya no quedan ni los recuerdos, y es que en el 2008 fue totalmente desmantelado y todo aquel pesado metal en especial los rieles fue exportado y vendido.

Ante la nostalgia de ex empleados que trabajaron por décadas y residentes ver como despedazaban y cortaban con acetileno los metales del ingenio Consuelo, la valentía se apodero de ellos y se envalentonaron e impidieron que también, pasara lo mismo con el taller Torno, donde se construían las piezas que utilizaban los 12 ingenios que existían en el país, así lo cuenta Manuel Emilio Girón, miembro del patronato que cuida estos bienes.

En este taller con más de 100 años existencia se encuentran máquinas de toldos que aun funcionan, grúas, cepillos, moldes, calderas de fundición para las piezas, martillos, y en especial aún permanecen intacta el área donde introducían los trenes para arreglarle piezas dañadas.

Allí también se encuentra el escritorio que utilizo el primer dueño del taller en su oficina a principio de los años 1900.

En las afueras aún quedan las estructuras donde funciono la planta eléctrica que generaba energía suficiente para abastecer el pueblo de Consuelo y venderle a la CDE en ese entonces.

Ahora lo poco que queda del antiguo ingenio Consuelo, este cuidado celosamente por la Fundación Pringamoza en coordinación con el Consejo Estatal del Azúcar, para preservar lo poco que queda de la que fue la principal fuente de empleo de la zona.

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