Francisco del Rosario Sánchez 1817-2019 1

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    Por: Leonel Martínez

     

    Hay hombres que con sus luchas épicas hacen épocas. Son personas iguales a los demás, pero profundamente distintos. Ellos determinan la historia de la humanidad, porque reaccionan ante la injusticia y la inequidad con increíble bravura.

    Esos ciudadanos de coraje y valor de primera, marcan eras. Dividen el tiempo presente en el antes y el después de sus quehaceres grandiosos. A estas figuras se les reserva la eternidad, en el sentido de los que están más allá, por encima de todo tiempo, a la altura de los espacios de los dioses y al nivel celeste de la gloria.

    Rescatar los derechos memorables de los hombres de esta naturaleza, es pintar con colores reales la verdadera epopeya, concebida esta, como un ideal que encierra los momentos más sorprendentes de la historia de un pueblo. Este es el caso de Francisco del Rosario Sánchez, ilustre patriota que nació en la ciudad de Santo Domingo, el 9 de marzo del 1817, en la casa No. 15 de la calle Tapao, hoy 19 de Marzo.

    La residencia del infante es lugar de críticas a los invasores haitianos y Sánchez pareció heredar de su progenitor, Narciso Sánchez, el patriotismo. El padre es uno de los principales participantes en la llamada “Conspiración de los Alcarrizos”, primer movimiento armado que en 1824 combate la ocupación haitiana.

    Sánchez se incorpora desde muy joven a los movimientos contra la ocupación haitiana. Hay que destacar que el 16 de julio de 1838, Juan Pablo Duarte crea la sociedad patriótica La Trinitaria, matriz de la República, y aunque Francisco del Rosario Sánchez no formó parte de sus nueve fundadores, fue de los más decididos trinitarios al igual que Ramón Matías Mella.

    Sánchez resultó tenazmente hostigado en 1843 por el presidente haitiano Charles Hérard Riviere. Para poder escapar, se vio obligado a cruzar nadando el río Ozama y, más tarde, se escondió en casa de su tía María Trinidad Sánchez, donde tuvo que ser asistido por el médico, con quien pudo luego coordinar la farsa de que había muerto y así logró burlar la persecución.

    Juan Pablo Duarte se vio obligado a exiliarse para salvar su vida, Mella fue apresado. Fuera del país Duarte, toman el liderazgo del grupo Francisco del Rosario Sánchez y Vicente Celestino Duarte, quienes son parte de los firmantes del Manifiesto del 16 de Enero de 1844, que anuncia nuestra Acta de Separación. Dada la señal esperada en la Puerta de la Misericordia para la proclamación de la República el 27 de Febrero, cuando Ramón Matías Mella dispara su célebre trabucazo instantes después, congregados en la Puerta del Conde esa noche, estuvo presente Francisco del

    Rosario Sánchez, izó la primera bandera.

    Su voz formó parte del coro que gritó: ¡Viva República Dominicana! Sus ojos vieron nacer una nueva nación. Una vez conformado el primer gobierno del nuevo Estado, en la Junta Central

    Gubernativa afloraron las contradicciones políticas que dividieron a sus miembros.

    Por una parte, los que planteaban la necesidad de un protectorado con Francia para poder mantener el naciente Estado, y por el otro, los jóvenes seguidores de Duarte que se oponían a cualquier potencia que pudiera malograr la independencia. El desenlace de este conflicto fue la expulsión del país de Duarte, Sánchez, Mella y de varios trinitarios.

    En nuestro país, el año de 1861 quedó marcado por la sangre de una gran tragedia política, cuando el 4 de julio, Francisco del Rosario Sánchez junto a 21 compañeros son brutalmente fusilados en San Juan de la Maguana, luego de ser condenados a muerte por combatir con las armas la Anexión a España.

    ¡Más ya mi ánimo me impele a enfrentarte, sea que te mate, sea que me mates tú! Homero

    De esta misma manera, Francisco del Rosario Sánchez, uno de los tres Padres de la Patria y líder del movimiento expedicionario, sabía de los peligros de su empresa; sin embargo, su actividad guerrera buscaba más que un simple triunfo militar, él quiso dejar un mensaje de advertencia a los anexionistas y dar un ejemplo alentador a su pueblo; tal y como Homero lo pone en boca de uno de los personajes de su epopeya:

    ¡Pero no quisiera morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande, que llegue al conocimiento de los venideros!

    Sánchez y la epopeya de San Juan merecen ser salvadas del olvido, para que su significación pueda ser asimilada por los dominicanos, que una vez conocedores de su importancia, procedan a rendir tributo a sus mártires.

    La nación dominicana tiene un compromiso con la memoria de esos mártires de la Patria, rescatarlos para siempre de la indiferencia y colocarlos en el lugar que merecen ser colocados como referentes estos próceres inmortales. Para desde nuestros corazones, encender en su honor la tea del agradecimiento eterno, por sus sacrificios en defensa de la soberanía nacional. El Patricio Sánchez y los héroes inmortales de la libertad, merecen perpetuo homenaje, porque dieron sus vidas por el país.

     ¡Gloria eterna al Prócer Francisco del Rosario Sánchez

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