Fertilidad y calidad seminal

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El empobrecimiento de la calidad seminal es una de las causas más comunes de la infertilidad masculina. ¿Cuáles son las razones que han llevado a que el semen pierda calidad? El embriólogo clínico Álvaro Martínez lo analiza en este artículo para EFEsalud

Este embriólogo, de la clínica ProcreaTec de Madrid, que aborda el tema de la calidad seminal pertenece a la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) y la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
Fertilidad y calidad seminal
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo caracterizada por la no consecución de un embarazo clínico tras 12 o más meses de relaciones sexuales habituales sin anticoncepción.
Se trata de una patología que afecta a una de cada seis parejas, las cuales deben recurrir a las técnicas de reproducción asistida para poder cumplir su deseo de ser padres.
Su diagnóstico puede asociarse a una alteración en el sistema reproductivo femenino, a una afectación en ambos miembros de la pareja, a infertilidad de origen desconocido o a una disfunción en el sistema reproductor masculino.

En la actualidad, cerca del 50% de las parejas que acuden a consulta para realizar tratamientos de reproducción asistida presentan un diagnóstico de infertilidad masculina, que puede deberse a alteraciones testiculares, obstrucción en los conductos, patologías prostáticas, alteración en la eyaculación, disfunción eréctil, aunque la razón más común se debe a un empobrecimiento de la calidad seminal.

Este porcentaje de casos asociados a infertilidad masculina hacen necesario, aún más si cabe, la realización de exhaustivos estudios previos tanto a la mujer como al varón a los tratamientos de fertilidad. Álvaro Martínez, embriólogo clínico de ProcreaTec
La calidad seminal es estudiada mediante el seminograma, una prueba que analiza los parámetros macroscópicos (volumen, color, viscosidad, etc.) y microscópicos (concentración, motilidad, morfología, etc.) del semen, permitiendo conocer la situación reproductiva del paciente y orientar la selección de una técnica u otra en reproducción asistida.
La OMS ya informó de la importancia de la calidad seminal en la fertilidad, llevando a cabo una profunda revisión de los parámetros seminales normales en 2010, con un notable descenso en los valores de normalidad utilizados como referencia en los laboratorios de reproducción asistida.
Recientemente, un estudio del grupo IVI-RMA Global sobre la calidad seminal concluye que ésta ha sufrido un empeoramiento en los últimos años. Los datos, obtenidos entre 2004 y 2017, muestran un aumento de hasta el 9% en las probabilidades que tienen los varones de necesitar recurrir a técnicas de reproducción asistida.
¿Cuáles son las razones del empobrecimiento en la calidad seminal?
Edad
La edad es un elemento determinante en los tratamientos de reproducción asistida. Este factor de riesgo es habitualmente asociado a la mujer dado el notable decrecimiento de la calidad ovocitaria una vez cumplidos los 35 años.
En el caso del varón, históricamente se ha asumido que no existe restricción en su edad fértil dada la capacidad de los testículos para generar espermatozoides a lo largo de toda la vida del varón. Sin embargo, la realidad parece ser bien distinta.
Un estudio del Centro Médico Beth Israel Deaconess y la Escuela de Medicina de Harvard, presentado en el reciente Congreso de la ESHRE (European Society of Human Reproductión and Embryology) celebrado el pasado junio en Viena, ha demostrado que la edad paterna es un factor relevante en la incidencia de los nacidos vivos tras un tratamiento de fecundación in vitro.
El éxito acumulado de estos tratamientos en mujeres menores de 30 años puede verse aumentada del 46 al 73% en función de si el varón tiene entre 40-45 años o 30-35 años, respectivamente.

Es decir, la edad paterna avanzada en términos reproductivos, supone una dificultad a la hora de tratar concebir un hijo.

Estilo de vida
El estilo de vida es otros de los factores que debemos tener en cuenta en el empobrecimiento de la calidad seminal.
Es sabido que tanto la alimentación, el ejercicio físico, así como la exposición a tóxicos o fármacos, pueden alterar la expresión génica y también afectar a la correcta producción de espermatozoides.
España es uno de los países con las tasas de consumo de medicamentos sin prescripción médica más elevada de la Unión Europea.

Medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol, además de poner en riesgo la salud del paciente cuando son tomados de forma continuada sin prescripción médica, alteran la fertilidad del varón.

Así, aumentan el estrés oxidativo, la apoptosis o muerte celular de los espermatozoides y disminuyen la síntesis de testosterona, afectando, en última instancia, a la producción espermática del sujeto, especialmente en términos de concentración y movilidad de los espermatozoides.

El entrenamiento físico intenso y constante también podría estar detrás de una disminución de los parámetros seminales.

A pesar de que los estudios no son muy esclarecedores, parece existir una ligera correlación en aquellas prácticas deportivas en las que se ve presionada la zona perianal como sería el caso del ciclismo.
En deportistas que practican disciplinas como la halterofilia, se ha comprobado una disminución en la concentración de espermatozoides y su movilidad, lo cual puede estar relacionado con la ingesta de algunos suplementos alimenticios u hormonales.
La dieta puede suponer un punto importante en términos de salud y más concretamente en el ámbito reproductivo.
Según qué dietas ricas en alimentos o suplementos con propiedades antioxidantes, podremos mejorar algunos aspectos que puedan afectar a la calidad seminal reduciendo parámetros espermáticos como los radicales libres de oxígeno que puedan afectar a la estabilidad del ADN.
Si bien es cierto, ha sido a raíz de la aparición del estudio de la doble cadena de ADN espermático cuando se ha analizado la necesidad de evitar alimentos como la cafeína, teína o flavonoides durante los tratamientos de reproducción asistida con el objetivo de reducir esta afectación en la doble cadena del ADN espermático.
El caso de estos alimentos, no suponen una alteración en los parámetros seminales per se, pero sí una disminución en las tasas de éxito en los tratamientos de reproducción asistida, como ocurre también con el alcohol, aunque este último puede afectar tanto a nivel de producción de GnRH como creando un ambiente citotóxico en el testículo, con la correspondiente disminución en la producción de testosterona.

El tabaco que por sí mismo supone un peligro para la salud y no lo es menos para la fertilidad.

El consumo de esta sustancia es habitualmente prolongado y constante en el tiempo, sufriendo de este modo el efecto de los muchos componentes químicos que contiene, tanto es así que, además de verse afectados los parámetros seminales en términos de concentración, movilidad y morfología, puede aumentar el estrés oxidativo, lo cual trae consigo un aumento de la fragmentación espermática, fallos acrosomales y mitocondriales, afectando de este modo al éxito reproductivo de la pareja.
Contaminantes
En ciudades con altos índices de contaminación, algunos de los gases que encontramos como el dióxido de azufre o el dióxido de nitrógeno pueden alterar los parámetros seminales como la concentración y movilidad, cuya afectación puede verse incrementada con el paso de los días dada la exposición continuada.
Otros tóxicos actúan como disruptores hormonales con efectos antiestrogénicos y antiandrogénicos, pudiendo alterar tanto la producción de hormonas propias de la fertilidad (testosterona, LH, FSH…) como la afectación a diferentes parámetros seminales como la fragmentación de ADN, concentración o movilidad.

Compuestos como el bisfenol A o los ftalatos, están ampliamente extendidos por la industria apareciendo en envoltorios plásticos, productos de aseo personal, de limpieza, barnices, pinturas e incluso juguetes.

Por tanto, debemos ser conscientes de la importancia del varón en la fertilidad, ya que son numerosos los factores que afectan a la calidad seminal incrementando su deterioro.
Por Álvaro Martínez, embriólogo clínico

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