Don Jaime Toribio Bergés: In Memoriam

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Por Juan Cruz Triffolio

Entre esos hombres que han logrado coronarse con el respeto y el cariño de Salcedo, La Flor de la Patria, resalta la figura de don Jaime Toribio Bergés, fundamentalmente, por su laboriosidad, caballerosidad y solidaridad humana.

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Hablamos de un ciudadano ejemplar cuya intervención en presentar alternativas de solución a las diversas necesidades comunitarias resultó una especie de  modelo de vida.

Privilegiado de haber recibidos valiosos apuntes sobre su accionar y sus aportes a la sociedad salcedense, donde procreó un modelo de núcleo familiar digno de la emulación, agradezco a Cesarina Negrín  por enviarnos algunas acotaciones sobre el padre de su eterno e inolvidable esposo Zenón Toribio Triffolio, los cuales invitamos a conocer.

Se trata de un documento manuscrito aparecido recientemente en un baúl de la familia, escrito al cumplirse unos ocho años del doloroso fallecimiento de don Jaime y cuya autoría se desconoce.

Don Jaime Toribio Bergés nació en el viejo poblado Barbero, hoy Pimentel, en la provincia Duarte, el día 10 de diciembre del año 1909.

Formó parte de una acomodada familia integrada por cinco hermanos, procreada por el ilustre general y político Pascasio de Jesús Toribio y la connotada dama doña Margarita Bergés de Toribio.

Razones de orden político motivaron que en el primer decenio del referido siglo, la familia Toribio-Bergés, se radicara en la ciudad de Salcedo e hiciera que durante los años de infancia de don Jaime Toribio estuviera bajo el cuidado y la formación directa de su madre.

Recordamos que para entonces, el General Pascasio Toribio, junto a su hermano Zenón Toribio participaban, abiertamente, en las luchas intestinas protagonizadas por los denominados Bolos y Coludos, siempre a favor de la línea política definida por Horacio Vásquez.

Sus primeros estudios los realizó en la escuela de varones, existente en Salcedo, pasando el 29 de octubre de 1926, al Colegio Juan Pablo Duarte de la ciudad de Santiago de los Caballeros, en donde cursó el bachillerato bajo las sabias orientaciones del distinguido profesor Serrano.

Durante el período 1928-1931, finalizó la secundaria en San Francisco de Macorís, pasando de inmediato a iniciar sus estudios universitarios en la Universidad de Santo Domingo, donde logró aprobar algunos años en la carrera de Farmacia.

En el año 1935, casó con la señorita Rosa Angélica Trifolio Ortega con quien procreó siete hijos y compartió un hogar cargado de comprensión y cariño.

Su cotidiano vivir no solo se redujo a dar muestra de padre responsable y amoroso para con los suyos, sino que, además, trascendió la frontera del mundo de las actividades sociales, culturales  y políticas, donde dio muestra de ser hombre de razón y de conciencia, donde su preocupación por mejorar las condiciones de vida del hombre del campo siempre constituyó su norte.

Su compromiso político se inició en el Movimiento Clandestino 14 de Junio del cual fue miembro fundador.

Años más tarde, como consecuencia de algunas contradicciones que venían produciéndose en la referida organización política, pasó a formar filas de la Unión Cívica Nacional –UCN- del doctor Viriato Fiallo.

Se convirtió en una de las figuras más prominentes del pensamiento cívico de la provincia de Salcedo.

Durante algunos de los períodos de gobierno del doctor Joaquín Balaguer, ocupó la posición de Subsecretario de Agricultura, estando sus funciones dirigidas, fundamentalmente, a incentivar el agro, a humanizar las condiciones de vida de una gran parte  de nuestro campesinado y a desarrollar e impulsar la juventud, principalmente, aquella que a través de los deportes buscaba forjarse una mente sana en un cuerpo sano.

La donación de innumerables útiles deportivos, la apertura o reconstrucción de algunos caminos vecinales y el desprendimiento personal de algunas tareas de sus cultivables tierras  para la edificación de locales de organizaciones campesinas son muestras irrefutables de la entrega y el servicio que siempre supo acompañar a este inolvidable hijo de nuestro pueblo.

Además del cargo anteriormente especificado, en el año 1962, fue designado gobernador provincial dando a sus conciudadanos lecciones de una honradez, humildad y laboriosidad que hoy, a ocho años de su muerte, el 19 de noviembre de 1976, nos obliga a rendir nuestra más alta manifestación de reconocimiento para que conste como ejemplo a emular por parte de nuestras generaciones presentes y venideras.

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