Nueva York (EFE).– Las orgías que organizaba el rapero Sean Diddy’ Combs, juzgado en Nueva York, las describieron este lunes en la misma sala del tribunal con dos retratos radicalmente diferentes: para la fiscalía, sus participantes fueron víctimas de secuestros continuados y vejaciones; para la defensa, son personas despechadas por una mezcla de “amor, celos, infidelidad y dinero”.
En uno de los juicios más mediáticos del año en Nueva York, defensa y fiscalía expusieron sus armas legales para presentar al también productor -que apareció en la corte vestido de blanco y por momentos parecía no inmutarse- como un sádico empresario sediento de sexo, o, por el contrario, como un carismático hombre de negocios que se permitió algunos excesos en su carrera.
Habrá que escuchar a las víctimas de Diddy para que el jurado pueda inclinarse por una u otra versión sobre uno de los símbolos de la cultura negra estadounidense y ejemplo de figura de éxito salida de la nada.
Las posiciones opuestas frente a las víctimas de Diddy
El artista está imputado de cinco cargos: uno de conspiración con fines de extorsión; dos de tráfico sexual mediante la fuerza, el fraude o la coerción; y otros dos de transporte para ejercer la prostitución.
La denunciante principal en este juicio es la cantante Cassie Ventura, quien acusa a Diddy de obligarla a participar en multitudinarios encuentros sexuales y a consumir alcohol, MDMA y éxtasis en unos espectáculos conocidos como ‘freak offs’ -de los que se proyectarán imágenes durante el proceso- pues en caso de no hacerlo se exponía a que su carrera fuera destruida.